Compartimos el primer artículo de opinión del compañero Diego Guardia. Este espacio está reservado para fomentar la lectura, investigación y difusión de las ideas y pensamiento de nuestros estudiantes. En buena hora compañero Diego. Vamos por más…
Por Diego Guardia[1]
[1] Estudiante de la Carrera de Economía, en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma “Gabriel René Moreno” del departamento de Santa Cruz – Bolivia. dguardia44@gmail.com

Transcurrieron ya más de 6 meses desde que logramos una hazaña histórica en este país, donde quedó tallado para la historia el coraje de cada uno de los bolivianos al vencer a un gobierno totalitario que venía azotando al país por más de 14 años. Un sinnúmero de casos de corrupción, robos, desfalcos, censura e incluso odio hacia el mismo pueblo (1).
Ganamos una batalla y los bolivianos, incrédulamente, pensamos que por fin ingresarían aires de cambio al país junto con nuevas esperanzas. Duró poco, volvió la sinvergüenzura. Este gobierno dejó de dar chiste y empezó a dar rabia y asco con el último acto de crueldad (porque no soy capaz de encontrar otro adjetivo para calificar la atrocidad que han hecho), un accionar imprudente, ineficiente y de total ingratitud para con el pueblo que los puso en el lugar, desde vuelos solidarios con una miss hasta equipos de sanidad ineficientes; están ahí como solución y se volvieron parte del problema. La mayoría de los que están ahí arriba no están por mérito propio y lo demuestran día a día, renuncias constantes, destituciones y traiciones internas (2).

¿Realmente han tenido la mala suerte de ser traicionados por quienes llamaban “gente de confianza” o se dedicaron a callar a todo aquel que iba en contra de los actos irregulares que rodean su gestión?
El gobierno se dio cuenta de la oportunidad única que representaba la pandemia y no dudó ningún segundo en quitarnos nuestros derechos individuales, encerrarnos y alimentar un miedo constante a una enfermedad que no conocemos. Incapaces y maleantes. Nos contienen en nuestros hogares bajo la excusa de que se encargarán de todo y que aguantemos hasta que les dé la gana de hacer las verdaderas gestiones que ya tenían que estar hechas.
Seguimos pagando sus salarios mientras ellos velan por llenar aún más sus bolsillos con contratos ridículos y lo que es peor, jugando con la salud de un pueblo. ¿Cómo es posible que te “engañen” con más de 20.000 dólares por equipo? (3) Sus militantes, inocentes y obligados a defender la pega; buscaron mil y una excusas para tapar semejante escándalo, un equipo que no sirve para terapia intensiva, definido textualmente por el flamante exministro Navajas como “ruedas de auxilio” (4) en un momento en el que colapsan hospitales en Beni (5) y en otras zonas del país. 170 respiradores básicos que podían haber sido producidos y superados de una forma MUCHO más barata en Bolivia por el equipo MAMBU, conformado por estudiantes de la UCB de La Paz y la empresa Quantum, siendo este último el prototipo más desarrollado y certificado a nivel internacional (6), fabricándose por $us. 500; lastimosamente van esperando más de un mes la confirmación del gobierno.
¿Es que acaso nuestro lúcido Embajador de Ciencia y Tecnología no sabía nada de esto? ¿Y el “equipo de confianza” con el que la presidente sustituyó a los científicos del país? ¿Desconfianza en el aparato productivo nacional o negocio pre meritado aprovechándose del desequilibrio social que ha provocado la pandemia?

Una de las principales estrategias que han dado resultado contra el virus ha sido la masificación de las pruebas para así poder neutralizar de manera más eficaz a aquellos casos asintomáticos. Según Samuel Doria Medina, tenemos más de 380.000 pruebas (7) pero ¿las usamos? Las estadísticas dicen otra cosa; mientras países como Uruguay que tienen una población de 3,4 millones de habitantes, al momento han realizado 35.000 pruebas, lo que equivale a 10.000 por cada millón de habitantes; Paraguay con 6,9 millones de habitantes a realizado 21.542 pruebas, 3.000 por cada millón de habitantes y es aquí donde Bolivia hace su aparición triunfal con sus “380.000 pruebas”; con 11,35 millones de habitantes, es decir más que Paraguay y Uruguay puestos juntos, hasta el momento hemos hecho 15.000 pruebas, 1.270 por cada millón de habitantes (8)(9). Esto verdaderamente da pena.
No podemos encerrarnos más, traicionaron la confianza de la gente y ahora salen con normalidad a buscar el sustento diario; la cuarentena era para equipar hospitales y mejorar nuestra capacidad de respuesta y lo que hicieron fue mandar a pintar un hospital con el color de su partido (10). Lo único que equiparon fueron sus bolsillos y si tanto periodistas (los cuales intentaron censurar como en tiempos azules) como redes sociales no hubieran exaltado la obvia corrupción que existía, no se hubiera movido un dedo por devolver (si es que lo llegan a hacer) parte de la desastrosa compra que hicieron y vaya a saber cuántos casos más tendrán escondidos.
Es tiempo de ser responsable en el cuidado personal y cuidar a toda costa a aquella población más vulnerable porque el gobierno dejó hace tiempo de velar por nosotros y empezó a asegurar sus intereses primero. Es hora de adoptar nuevas medidas de bioseguridad, explorar nuevos horizontes tanto en el campo laboral como académico mediante el uso de la tecnología, nuestro único aliado en estos tiempos.
La humanidad ha salido de situaciones mucho peores y estoy muy seguro de que saldrá de esta muy pronto. Cuídense mucho y cuiden a sus seres queridos como a los demás. “El mejor momento de la historia es cuando todo se colapsa, porque significa que algo nuevo está a punto de nacer”

Fuentes consultadas:
(1) https://www.lostiempos.com/actualidad/pais/20190806/mas-20-casos-ilicitos-son-sombra-del-gobierno
(2) https://www.la-razon.com/nacional/2020/05/18/al-menos-13-casos-de-corrupcion-en-6-meses-de-anez/
(8) https://www.worldometers.info/coronavirus/
(9) https://es.statista.com/estadisticas/1110532/covid-19-numero-de-pruebas-en-paises-latinoamericanos/


