Perspectiva conceptual

Las crisis económicas siempre han forzado en el mundo político y académico un repensar de los modelos dominantes. Desde la Gran Depresión de 1929-1933 el sistema capitalista viene atravesando por una serie de reformas de sus estructuras económicas, políticas y sociales. Con la Gran Depresión surgió el keynesianismo. Con la crisis de los años setenta del siglo XX el modelo neoliberal monetarista se impone; y con la reciente crisis financiera del 2008-2009 la opción por la economía social solidaria y por las empresas de tipo social toma mayor fuerza.

Paralelamente a las crisis de acumulación se desarrollan ciclos económicos y políticos que forjan cambios en los estados y sus sistemas económicos y políticos; así como en el comportamiento de las personas y principalmente en las organizaciones. Cambios que también son impulsados por la revolución industrial 4.0 y sus conexas TIC´s (tecnologías de información y comunicación) socializadas a través de la Web 2.0; que emergen como fuerzas productivas que revolucionan permanentemente la producción, el comercio y los servicios en una escala interconectada global-regional-nacional-local.

Dos miradas explicativas de la crisis del capitalismo lo vemos en Stiglitz y Piketty. Quienes apuntan la desigualdad como principal evidencia empírica (concentración de la riqueza) e histórica (estudio histórico de la distribución de los ingresos y la riqueza). Veamos brevemente cada una de ellas.

El fracaso del sistema político contribuye a la inestabilidad del sistema económico que  aumenta la desigualdad. Este círculo vicioso propio reproduce la dinámica de un mercado que no es eficiente, lo que provoca menos crecimiento y pone en peligro la democracia. La política ha condicionado el mercado. La élite económica ha presionado para lograr un marco que le beneficia, a expensas de los demás. (Stiglitz, 2012)

En un estudio histórico (Piketty, 2014), descubre que la contradicción central del capitalismo identificada como principal fuerza desestabilizadora se vincula con el hecho de que la tasa de rendimiento privado del capital r puede ser significativa y duraderamente más alta que la tasa de crecimiento del ingreso y la producción g.

El resurgimiento de la forma social de organización de la producción tiene dos direcciones bien marcadas. Una en la respuesta a la crisis del sistema económico dominante y de esa manera alternativa de organización social y económica; y la otra, una necesaria humanización de un sistema en crisis de legitimación que busca una cara más social.

En esta oportunidad examinamos brevemente la empresa social como organización privada que contribuye un rostro más social a un sistema económico en crisis.

Closeup shot of a group of businesspeople joining their hands together in unity

La empresa social y sus características[1]

El nacimiento del concepto de Empresas Sociales como lo entendemos actualmente fue promovido gracias a una revista lanzada en 1990 en Italia, Impresa Sociale. A partir de este momento fueron «objeto de un proceso constante de evolución, que les ha permitido conocer parte de la creciente demanda de servicios sociales, colectivos y cuidados comunitarios» (Bacchiega y Borzaga, 2001:273). Dees (1994; citado en Mair y Martí, 2005) define las Empresas Sociales como organizaciones privadas dedicadas a resolver problemas sociales, sirven a las personas perjudicadas o marginadas, y abastecen bienes socialmente importantes que, según su parecer, no son abastecidos adecuadamente por las agencias públicas o los mercados privados.

Laville y Nyssens (2001:312) las definen de la siguiente manera: «Las empresas sociales están iniciadas por grupos de ciudadanos que buscan proveer un amplio abanico de servicios de forma abierta hacia la comunidad. Son figuras empresariales diferentes de las empresas privadas y de las públicas donde el poder no está basado en la propiedad del capital».

Una de las definiciones más utilizada es la propuesta por el EMES (l’émergence des Enterprises Sociales en Europa) y analizada primeramente por Defourny (2001). Esta definición parte de dos dimensiones, la económica y la social.

En la dimensión económica se tienen en cuenta cuatro criterios: a) Una actividad continuada de producción de bienes y/o venta de servicios; b) Un alto grado de autonomía; c) Un nivel significativo de riesgo económico; y d) Cantidad mínima de trabajo remunerado. Y dentro de la dimensión social, cinco son los criterios a tener en cuenta: e) Objetivo explícito de beneficiar a la comunidad; f) Iniciativa puesta en marcha por un grupo de ciudadanos; g) El poder de decisión no se basa en la propiedad del capital; h) Tienen carácter participativo, involucran a las diferentes partes afectadas por la actividad; y i) Distribución limitada de los beneficios.

La figura 1 ilustra la evolución de la empresa social, orientada hacia incrementar el impacto social de los proyectos, la participación de la sociedad y la comunidad; una mayor integración interna y externa de trabajo y recursos. Es evidente el salto del modelo tradicional al nuevo modelo de empresa social.

Figura 1: La evolución de la empresa social

Fuente. Extraído de: (Deloitte, 2018)

Tres macro fuerzas que están impulsando a las empresas sociales

  • Primero, el poder del individuo está creciendo, con la generación del milenio a la vanguardia. (…) el 86 por ciento de los jóvenes de la generación del milenio piensan que el éxito empresarial debe medirse en términos de algo más que su desempeño financiero.
  • Segundo, se espera que las empresas llenen un creciente vacío de liderazgo en la sociedad.
  • En tercer lugar, el cambio tecnológico está teniendo impactos imprevistos en la sociedad aun cuando crea oportunidades masivas para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo. (Deloitte, 2018)

“En 2018, estamos siendo testigos de cambios sísmicos en la fuerza de trabajo, el lugar de trabajo y las tecnologías utilizadas en el mundo del trabajo (…) las organizaciones de hoy son cada vez más juzgadas sobre la base de sus relaciones con sus trabajadores, sus clientes y sus comunidades, así como su impacto en la sociedad en general, transformándolas de empresas comerciales en empresas sociales.” (Deloitte, 2018)

“En una encuesta reciente, por ejemplo, el 65 por ciento de los CEO´s calificó el «crecimiento inclusivo» como una de las tres principales preocupaciones estratégicas, más de tres veces mayor que la proporción que cita el «valor para el accionista». (…) Laurence Fink (CEO, BlackRock) señaló que las personas cada vez más «recurren al sector privado y piden que las empresas respondan a desafíos sociales más amplios» y exigen que las organizaciones «cumplan un propósito social” (Deloitte, 2018)

Características más identificativas de las Empresas Sociales[1]

  • En primer lugar, el Capital social entendido como la «Capacidad de fortalecer la relación de confianza dentro y alrededor de la organización para movilizar recursos individuales y la movilización de la comunidad local»
  • En segundo lugar, la diversidad de recursos  financieros, para no tener que depender de las Administraciones Públicas, ya que si dependen de un solo recurso financiero pueden ver disminuida su autonomía.
  • En tercer lugar, la existencia de diferentes formas jurídicas.
  • En cuarto lugar, los Multi-stakeholder.
  • En quinto lugar, Governance o nuevos métodos de organización. El management democrático y abierto ayuda a los trabajadores a involucrarse en definir los objetivos de la empresa. Por lo tanto, introduciendo los stakeholders a participar en el modelo organizativo de la empresa, se «pueden adoptar decisiones estratégicas para establecer mecanismos de participación de la comunidad».
  • En sexto lugar, sus múltiples objetivos. Económicos, para una viabilidad sostenible gracias a su actividad productiva; sociales, ya que gracias a la actividad y a la viabilidad financiera pueden dar formación y un trabajo de calidad los colectivos necesitados, y político-sociales, este rasgo puede ayudar a las empresas sociales «a cooperar con los actor sociales y políticos en la creación de redes y en la implementación de procesos democráticos de toma de decisiones.
  • En séptimo lugar, la no distribución o la restricción del reparto de los beneficios. Ya que la empresa no tiene como principal objetivo la maximización del beneficio para distribuirlos los shareholders o al propietario, los beneficios deben quedar en la empresa o en la zona para poder crear valor social sostenible.

En evidente que a las sucesivas crisis de acumulación el capitalismo vuelve su mirada hacia sus fundamentos normativos y con ello busca sus remedios y caminos de salida que no comprometan sus fundamentos (apropiación privada del producto social). La teoría y los modelos económicos vienen siendo el salvavidas en cada periodo histórico. Los estados recurren a políticas y regímenes de contra tendencias (contra cíclicos) a través de políticas económicas y proyectos hegemónicos. Y la sociedad civil y sus organizaciones aportan alternativas para poder atender de forma autónoma sus demandas y necesidades económicas que el mercado y la empresa formal no lo hacen. Esta sería como la ruta analítica a seguir a la hora de analizar con mayor profundidad la relación entre crisis de acumulación y formas alternativas de organización económica y social.

Bibliografía consultada

 

Coraggio, J. (2011). Economía social y solidaria. El trabajo antes que el capital. (1era. Edición Ediciones Abya-Yala). (A. Acosta, & M. Esperanza, Edits.) Quito, Ecuador.

Deloitte. (2018). El auge de la empresa social. Estudio «Tendencias globales de capital humano. 2018». Resumen ejecutivo. Recuperado el 11 de febrero de 2020, de https://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/ve/Documents/human-capital/180406%20-%20%20Whitepaper%20Estudio%20Human%20Capital%20Trends%202018_v02.pdf

Piketty, T. (2014). El capital en el siglo XXI. (F. d. Económica, Ed.) Mexico DF, Mexico.

Stiglitz, J. (2012). El precio de la desigualdad. El 1% de la población tiene lo que el 99% necesita. (E. Taurus, Ed.)

Villajos Girona, E., & Sanchis Palacio, J. (30 de 01 de 2013). Las empresas sociales y el management social. (U. d. Valencia, Ed.) Valencia, España. Recuperado el 10 de febrero de 2020, de https://www.researchgate.net/publication/269685009_Las_empresas_sociales_y_el_management_social


[1] Elaborado en base a: (Villajos Girona & Sanchis Palacio, 2013)

[1] Resumen elaborado de: (Villajos Girona & Sanchis Palacio, 2013)