En el Modo de Producción Capitalista (MPC), el valor es una relación social que media la producción y el intercambio. La acumulación de capital sigue una lógica de expansión a través del plusvalor. En su nueva configuración social (NCS), la extracción de valor a través de la explotación de datos personales convierte la información en valor de cambio.

Lo Viejo. De acuerdo con Karl Marx, en el Modo de Producción Capitalista (MPC), la ley del valor es central. El valor de las mercancías está determinado por el trabajo social en su sentido abstracto, lo que implica que el valor es una relación social que media la producción y el intercambio. La acumulación de capital sigue una lógica de expansión a través del plusvalor, que se extrae de la fuerza de trabajo mediante dos vías: el plusvalor absoluto (extensión de la jornada laboral) y el plusvalor relativo (incremento de la productividad sin aumento salarial). El ciclo D-M-D’ (dinero-mercancía-dinero incrementado) refleja cómo el capital busca no satisfacer necesidades humanas, sino expandir el valor.

Lo Nuevo. En el capitalismo contemporáneo, las leyes económicas tradicionales que Karl Marx definió han sido alteradas por nuevas formas de acumulación de valor, aunque mantienen el núcleo de la explotación y la acumulación de capital. Las leyes económicas se modifican mediante la extracción de valor a través de la explotación de datos personales Zuboff (2019), transformando el control de la información en un bien comercializable. La acumulación de capital no solo se basa en la producción de bienes tangibles, sino en la manipulación de comportamiento y la monetización de la vigilancia. La economía se mueve hacia la extracción de rentas Christophers (2020) a través de la propiedad intelectual, monopolios y el control de recursos esenciales como el suelo, lo que distorsiona las dinámicas de competencia y producción, favoreciendo a quienes controlan los activos en lugar de producir valor directamente. Las plataformas digitales Srnicek (2017) han reconfigurado las leyes económicas al captar valor mediante la externalización de costos y la organización de mercados. La producción de mercancías es secundaria, ya que la intermediación y la captura de datos se convierten en la principal fuente de acumulación. La asignación de capital ya no sigue las leyes tradicionales de inversión productiva, sino que está orientada hacia la especulación financiera, guiada por grandes instituciones como fondos de inversión y fondos soberanos Braun (2022) que estructuran economías enteras en torno a la maximización de rendimientos financieros, no productivos. En sistema capitalista devora sus propias condiciones de posibilidad, destruyendo el medio ambiente, las estructuras sociales y las bases económicas que lo sostienen Fraser (2022). El capitalismo contemporáneo introduce la noción de capitalismo de la precariedad, donde la inestabilidad laboral y la incertidumbre económica se han convertido en elementos estructurales del sistema. Azmanova (2020).

Lo Viejo. Según Karl Marx en Guerrero (2008), el capitalista y el obrero son los actores principales. El capitalista controla los medios de producción y se apropia del valor generado por el trabajo del obrero. Las relaciones sociales se estructuran en torno a la explotación de la fuerza de trabajo, donde el obrero vende su capacidad laboral pero no posee otros medios de subsistencia, generando una dependencia estructural. La alienación del trabajador refleja cómo las relaciones humanas se enmascaran como relaciones entre mercancías, producto del fetichismo.

 Las formas de producción y de reproducción del capital ahora, combinan intermediación de servicios, especulación financiera y extractivismos rentistas como sus formas” naturales”.

Lo Nuevo. Los actores tradicionales en el capitalismo se ven transformados por nuevas dinámicas, lo que altera las relaciones sociales. Las empresas tecnológicas se convierten en actores dominantes, y los usuarios de sus servicios, sin saberlo, participan en la producción de valor mediante la cesión de sus datos personales. Las relaciones sociales se estructuran alrededor de la vigilancia y la manipulación del comportamiento, donde los datos se convierten en una forma de capital. Los actores clave son grandes corporaciones y propietarios de activos monopolísticos, mientras que las relaciones sociales se centran en la extracción de rentas. La propiedad intelectual y los derechos de monopolio se convierten en las herramientas fundamentales de control. Los trabajadores se convierten en trabajadores precarios, mientras que las plataformas, como intermediarias, reestructuran el acceso al trabajo y la producción. Las relaciones sociales están mediadas por algoritmos, y la fragmentación del trabajo erosiona la seguridad laboral. Las grandes instituciones financieras son los actores dominantes que controlan la distribución de capital. Las relaciones entre el capital financiero y los productores se vuelven más especulativas, aumentando la desigualdad entre quienes tienen acceso a la inversión y quienes dependen de ella.

Lo Viejo. De acuerdo con Karl Marx en Guerrero (2008), las fuerzas productivas incluyen el desarrollo tecnológico, la división del trabajo y la maquinaria. Estas fuerzas son esenciales para aumentar la productividad, pero también intensifican la explotación del trabajo. Las relaciones sociales de producción se transforman con la evolución de las fuerzas productivas, intensificando el control despótico del capitalista sobre los trabajadores.

Lo Nuevo. Las fuerzas productivas se han transformado, especialmente a través de la digitalización, la tecnificación de las plataformas, y la creciente influencia de los grandes actores financieros. Las tecnologías de la información, la recolección de datos y los algoritmos son las nuevas fuerzas productivas. Las relaciones sociales están mediadas por la vigilancia masiva, que transforma los comportamientos en una fuente de valor. Las fuerzas productivas no se orientan tanto a la producción de mercancías, sino al control de activos estratégicos. Las relaciones sociales se estructuran en torno a la apropiación de rentas, generando tensiones entre propietarios y usuarios de recursos esenciales. Las plataformas digitales automatizan y externalizan gran parte de la producción y distribución, lo que fragmenta a los trabajadores y reorganiza las relaciones de producción. Las fuerzas productivas incluyen la inteligencia artificial y los algoritmos, que controlan y mediatizan las relaciones entre trabajadores y capital. Las relaciones sociales están cada vez más dominadas por las instituciones financieras, que controlan el capital productivo, influyendo en las decisiones corporativas a nivel global, enfocándose en la especulación en lugar de la producción.

A las categorías de obreros vs capitalistas (MPC) se le añaden nuevas categorías de actores sociales (NCS). Usuarios y grandes corporaciones. Los nuevos tipos de propiedad privada son intangibles y despersonalizadas, a partir de los que se desarrollan nuevas formas de explotación-precarización del trabajo

Lo Viejo. Según Karl Marx en Guerrero (2008) el valor social no proviene del intercambio de mercancías, sino del proceso productivo, donde la fuerza de trabajo es la única capaz de generar más valor del que consume. La producción del valor está mediada por la creación de plusvalor, que es apropiado por el capitalista a través de la explotación de los trabajadores.

Lo Nuevo. La forma en que se produce y se organiza el valor social también ha cambiado en el capitalismo contemporáneo. El valor social se genera a partir de la monetización de los datos personales, donde el comportamiento de los usuarios se convierte en un insumo económico clave, alterando la noción de trabajo productivo. El valor social se desvía hacia la extracción de rentas a partir de la propiedad de recursos estratégicos y derechos de propiedad intelectual, más que de la producción directa de mercancías. El valor social se produce a través de la externalización del trabajo y la captura de valor mediante la intermediación digital, donde el acceso a plataformas se convierte en un bien de consumo y producción en sí mismo. El valor social se organiza en torno a la especulación financiera, lo que distorsiona la asignación de recursos hacia actividades productivas, privilegiando la acumulación de capital financiero.

Lo Viejo. Según Karl Marx, la reproducción de las relaciones de producción implica no solo la continuación de la explotación, sino también la naturalización de estas relaciones a través de ideologías que enmascaran la explotación. El salario oculta la división entre trabajo pago e impago, presentando todo el trabajo como remunerado y legitimando la explotación bajo formas contractuales aparentemente justas.

Lo Nuevo. El capitalismo contemporáneo se reproduce a través de nuevas estructuras políticas e ideológicas que legitiman estas formas de acumulación. El control y la manipulación del comportamiento se normalizan como una forma de intercambio económico legítimo, donde los usuarios aceptan la vigilancia a cambio de servicios aparentemente gratuitos. Las normas de propiedad intelectual y la concentración de monopolios legitiman la extracción de rentas. Las leyes se configuran para proteger los intereses de quienes poseen los activos. Las plataformas presentan sus modelos como democratizadores del acceso al trabajo y consumo, aunque en realidad refuerzan el control centralizado de los mercados por parte de unos pocos actores tecnológicos. Las grandes instituciones financieras influyen en la política económica global, impulsando políticas que favorecen la especulación financiera sobre la inversión productiva.

Las grandes instituciones financieras son los actores dominantes que controlan la distribución del capital y del poder en sentido amplio.

Lo Viejo. De acuerdo con Karl Marx en Guerrero (2008) la ley del valor rige la producción y circulación de mercancías, pero también genera contradicciones internas en el capitalismo, que se manifiestan en crisis económicas. Estas crisis surgen de la tensión entre la producción material y el valor social generado, donde la producción de plusvalor no puede sostener indefinidamente la expansión del capital. Las crisis revelan los límites del modo de producción capitalista, donde la sobreproducción y la desvalorización del trabajo crean desequilibrios que afectan tanto al capital como a los trabajadores.

Lo Nuevo. La ley del valor sigue presente, pero se adapta a las nuevas formas de acumulación, generando nuevas contradicciones y crisis. La acumulación de valor a través de la explotación de datos personales genera nuevas contradicciones entre privacidad, derechos digitales y la extracción de valor. Las crisis surgen de la erosión de la confianza y las posibles tensiones regulatorias. La crisis económica se profundiza cuando la extracción de rentas supera la capacidad de generar valor real, generando burbujas especulativas, monopolios ineficientes y tensiones sociales. Las plataformas tienden a monopolizar el mercado, exacerbando las crisis de concentración de poder y exclusión de trabajadores precarizados. Las crisis económicas surgen de la especulación financiera desenfrenada, que desestabiliza economías enteras al desviar el capital de la inversión productiva hacia actividades especulativas. Según Harvey (2003), la acumulación por desposesión sigue siendo un proceso continuo y estructural del sistema capitalista contemporáneo. La acumulación por desposesión implica la expropiación de recursos que antes pertenecían a comunidades o estados, privatizándolos para integrarlos al mercado capitalista. La desigualdad es inherente al capitalismo. El sistema está diseñado para reproducir y profundizar la concentración de riqueza, las crisis económicas no son anomalías, sino mecanismos mediante los cuales el capital reorganiza y revalida su poder, redistribuyendo la riqueza hacia las élites. Los procesos de acumulación por desposesión y neoliberalización, han conducido a una creciente brecha entre ricos y pobres, tanto a nivel global como dentro de los países. El imperialismo no es simplemente una política de expansión territorial, sino que se manifiesta a través de mecanismos económicos y financieros que permiten la extracción de valor a escala global.

El sistema capitalista, según Dussel (1998), destruye la vida al colocar la acumulación de capital por encima de las necesidades humanas y del bienestar de las personas, especialmente de los pueblos y comunidades que han sido históricamente explotados. El capitalismo global, al mercantilizar todos los aspectos de la existencia, prioriza el valor de cambio sobre el valor de uso, lo que resulta en la explotación de la naturaleza, el agotamiento de los recursos y la explotación laboral que degrada la vida misma. En este sentido, la modernidad capitalista no solo se construyó sobre la explotación económica, sino sobre la subordinación de vastos sectores de la humanidad. La vida de los subalternos se vio y se sigue viendo subordinada a los imperativos de acumulación y expansión del capital. Dussel también aborda la destrucción de la naturaleza como parte de la destrucción de la vida en su totalidad. El capitalismo no solo mercantiliza y explota el trabajo humano, sino también los ecosistemas y los recursos naturales. En su crítica, el extractivismo y la depredación ambiental se convierten en un ataque directo a la vida, no solo humana, sino de todos los seres vivos que habitan la Tierra. Finalmente, Dussel ve la resistencia frente al capitalismo y la modernidad como una lucha por la vida. La filosofía de la liberación que propone, enraizada en la vida de los pueblos marginados, es un esfuerzo por crear un nuevo orden ético y social donde la vida sea el valor supremo, en contraposición a la lógica de muerte que el capitalismo impone a través de la explotación, el despojo y la destrucción ecológica.

En Síntesis

En el Modo de Producción Capitalista (MPC) el valor es una relación social que media la producción y el intercambio. La acumulación de capital sigue una lógica de expansión a través del plusvalor. En su nueva configuración social (NCS) La extracción de valor a través de la explotación de datos personales convierte la información en valor de cambio. La acumulación de capitales se presenta con nuevas formas sociales, tales como: la producción de bienes intangibles, la extracción de rentas tecnológicas, de servicios y de recursos naturales. Las plataformas digitales han desterritorializado las relaciones sociales de producción. Las formas de producción y de reproducción del capital ahora, combinan intermediación de servicios, especulación financiera y extractivismos rentistas como sus formas” naturales”. A las categorías de obreros vs capitalistas (MPC) se le añaden nuevas categorías de actores sociales (NCS). Usuarios y grandes corporaciones. Los nuevos tipos de propiedad privada son intangibles y despersonalizadas, a partir de los que se desarrollan nuevas formas de explotación-precarización del trabajo. Las grandes instituciones financieras son los actores dominantes que controlan la distribución del capital y del poder en sentido amplio. Las tecnologías de la información, la recolección de datos y los algoritmos son las nuevas fuerzas productivas que gestionan el comportamiento individual como nueva fuente de valor, lo que esconde sus contradicciones aún más debido a la velocidad y virtualización de la realidad. El proceso productivo industrial (MPC) ya no es la única fuente generado de valor y plusvalor. Ahora (NCS) se imponen nuevos procesos, tales como la monetización de los datos de los usuarios como principales proveedores. La propiedad de recursos estratégicos. Nuevos procesos de generación del valor social que combinan territorio (MPC) (producción de mercancías); virtualidad (intermediación, especulación y rentismo) (NCS). Pasamos de la relación salario-ganancia entre desiguales (MPC) a el control y la manipulación del comportamiento individual como una forma de intercambio económico legítimo, donde los usuarios aceptan la vigilancia a cambio de servicios aparentemente gratuitos (NCS). La ley del valor sigue presente, pero se adapta a las nuevas formas de acumulación, generando nuevas contradicciones y crisis. la acumulación por desposesión sigue siendo un proceso continuo y estructural del sistema capitalista contemporáneo. El sistema está diseñado para reproducir y profundizar la concentración de riqueza (MPC). El imperialismo no es simplemente una política de expansión territorial, sino que se manifiesta a través de mecanismos económicos y financieros que permiten la extracción de valor a escala global (MPC + NCS). El sistema capitalista, destruye la vida al colocar la acumulación de capital por encima de las necesidades humanas y del bienestar de las personas, especialmente de los pueblos y comunidades que han sido históricamente explotados. El capitalismo global, al mercantilizar todos los aspectos de la existencia, prioriza el valor de cambio sobre el valor de uso, lo que resulta en la explotación de la naturaleza, el agotamiento de los recursos y la explotación laboral que degrada la vida misma. (MPC + NCS).

Es imperativo y urgente crear un nuevo orden ético y social donde la vida sea el valor supremo, en contraposición a la lógica de muerte que el capitalismo impone a través de la explotación, el despojo y la destrucción ecológica.


[1] Escrito en base a: Guerrero, D. (2008). Un resumen completo de El capital de Marx (Maia). y ChatGPT. (2024). OpenAI.